El mundo de la luz. Final.

La historia llega a su fin.

¿Que habrá sido  de los protagonistas del mundo de la luz, un pequeño reto que me puse?

¿Como sería vivir en un mundo 100% digitalizado?

-¿Por qué atacasteis?- preguntó por enésima vez.
Eric no respondió, le miró con superioridad y escupió al suelo. No iba a hablar con él, no iba a traicionar a su familia hablando con el enemigo.
-¿Por qué saboteasteis el aniversario?
Ya se cansará, pensó. Pero el hombre llevaba un buen rato repitiendo las dos preguntas de manera mecánica, sin trasmitir emoción alguna. Ni cansancio, ni rabia, ni siquiera curiosidad. Era como una máquina, tan mecánico como los e-colibríes que pululaban por la sala.
-¿Qué queréis?- preguntó y ante su sorpresa, Eric tuvo respuesta.
-Todo lo que queremos es que desaparezcan las máquinas y se vuelva a emplear la mano de obra humana.- respondió de manera pautada y clara.
Todos los “analógicos” aprendían esa frase en preescolar.
-¿Por qué secuestrasteis a la chica?
Eric volvió a callar, deseando tener la respuesta a esa pregunta. ¿Por qué secuestrarían sus padres a Charlenne o Charlotte?
Charlotte salió de la cama cuando sus padres entraron en la habitación y como una niña pequeña se lanzó a los brazos de su madre. Con lágrimas en los ojos se abrazaron mientras su padre las observaba.
-Charlotte, siéntate.- le pidió el hombre señalando una butaca.
-¿Qué pasa?- preguntó obedeciéndole.
-Pásate dos días con esos salvajes. ¿Te hicieron algo?- preguntó sin delicadeza.
-No…
-¿Sabes que esto ha arruinado tus opciones de matrimonio?
-¿Cómo?
-Tu honor…- empezó su madre pero se calló cuando la miró su marido.
-Desde que te secuestraron tus pretendientes se han ido retirando, te ven como una contaminada y no confían en que tu honor esté intacto.
Charlotte estaba anonadada, le habían secuestrado y a demás de culparla, la tachaban como deshonrosa. Eso era demasiado.
Se levantó de la butaca y tras coger una bata salió de la habitación dando un portazo. Solo cuando se quedó sola en el pasillo, se dio cuenta de que ni siquiera le habían preguntado como estaba, solo les interesaba que su hija ya no servía para cerrar un matrimonio prospero.
-Mapa de la casa.- ordenó acercando la mano a la pared.
Eric abrió los ojos al oír un ruido y ante su sorpresa, Charlotte entró cubierta tan solo por una fina bata de algodón. La miró sin decir nada.
-Voy a sacarte de aquí.- dijo sacando una navaja.- Pero con una condición.
-Tú dirás.- cedió sabiendo que era su única oportunidad.
-Quiero ser “analógica.”

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