10 cosas que aprendí de Burgos

el
Burgos. Mi tierra. Mi refugio al norte. Un lugar donde disfrutar de la buena mesa y de la familia, donde huir del calor para volver a los orígenes.
De mi tierra también he aprendido cosas:
  1. Ser majo no siempre es algo bueno. Vale, suele ser bueno, pero también puede ser un insulto.
  2. En los pueblos comer antes de las 3 de la tarde es delito y a la cena se la llama “merienda”.
  3. Cada burgalés tiene “su” marca de morcillas a la que es fiel.
  4. Aunque haga un frío que pela, el burgalés saldrá a hacer deporte o a bañarse en la piscina.
  5. En los pueblos pierdes tu identidad para convertirte en “la nieta de la….”
  6. Las orquestas de los pueblos hacen mezclas más raras que algunas listas del Spotify, pero al final seguimos bailando “Canabis” “Maricarmen” o “El chipirón” hasta la madrugada (para no helarnos de frío.)
  7. No es verano hasta que no se pasa un día en fuentes blancas; y cuando veas un quita-meriendas se acaba la temporada de asar al aire libre.
  8. Si Murcia tiene fruta y verdura, la variedad de pan de Burgos es asombrosa; bastones, pistolas, baguettes, pan  de pueblo, tortas de aceite…
  9. ¿Porque “Las llanas” se llaman así si están en cuesta?
  10. Las chuletas se comen con las manos. Aunque estés en un restaurante o en una reunión, si no quieres quedar como el tonto del pueblo, olvida los cubiertos y deja libre tu instinto caníbal.
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